Ante las elecciones, ¿Qué es el centro político en Israel?

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Por Marcelo Kisilesvki (Analista Internacional)

«No hay tal cosa, centro», le dijo la periodista Ayalá Hasson a su colega Ben Dror Yemini de Yediot Ajaronot, en un debate televisivo. Me identifico con Yemini en muchas de sus columnas, y esta no es la excepción.

Resumo su respuesta aquí, porque hay elecciones, y con tanto partido nuevo a derecha y a izquierda, y siendo los centristas en Israel incontables, aunque no lo sepan, me es importante encontrar una definición del centro.

La izquierda, dice, está convencida de que, con un par de concesiones más, el acuerdo estará al alcance de la mano. No es verdad. Los palestinos rechazaron una y otra vez la fórmula de dos estados para dos pueblos.

Agrego yo: como mucho, hay algunos que aceptan la de «dos estados» a secas: uno palestino y el otro «laico y democrático». O sea, como si sólo los palestinos tuvieran derecho a un estado étnico; como si los judíos no fueran un pueblo sino una religión; como si Israel no fuera una democracia; y como si el estado palestino no tuviera que serlo también.

Demasiados «como si» en una sola frase. Además, Abu Mazen dijo otra, no menos desafortunada: «En el estado palestino no va a haber judíos». O sea, «Judenrain». Cuando escucho esta postura palestina, digo como mi abuela: «Guei kakn».

La derecha, sigue Yemini, insiste por su lado en asentarse en el corazón de la población árabe, como si estuviéramos en la época de «Jomá Umigdal» (Torre y empalizada, en los años ’30), y como si no hubiera ya un estado judío soberano. Está equivocada en igual medida.

La mezcla de poblaciones hostiles es una receta para el desastre. No funcionó en ningún lugar del mundo. Está bien para quien desea convertir a Israel en Somalía, en Libia o en Líbano. Un estado nacional puede contener minorías y mantener el carácter democrático, pero sólo puede hacerlo hasta cierto punto.

La anexión de los palestinos nos llevará, o bien a un estado Apartheid, o bien a un estado binacional. Será el fin del estado judío, el fin del estado democrático, y el fin de la visión sionista.

De modo que el centro pertenece a aquellos que pueden escuchar los argumentos de la izquierda y también los de la derecha. También los palestinos están en el cuadro. Ellos insisten en su rechazo y en la fantasía del «derecho al retorno», para llevarnos a una realidad de un solo y gran estado.

No hace falta caer en su trampa. Por supuesto que no hay necesidad tampoco de llevar a cabo otra retirada unilateral, que llevará a otro estado jihadista como en Gaza.

Pero sí es necesaria una separación demográfica, sobre la base de la Cerca Separadora, manteniendo el control de defensa y seguridad en todo el territorio.

Termino yo: mis amigos de la izquierda dirán que esto es derecha pura. Mis amigos de la derecha dirán exactamente lo inverso, que es una postura de izquierda neto. He ahí el centro.


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