Tres tristes tigres…

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Por Jacobo Schifter

¿Se han fijado que cuando uno falla como presidente la opción a seguir es la ONU?

Empecemos por Jimmy Carter. Fue, igual que Luigi, una cara nueva en el firmamento de Washington. Su presidencia en Estados Unidos se recuerda como la peor en la historia.

Ser un rostro nuevo no le funcionó a este campesino del maní. Carter no tuvo la inteligencia de negociar con el Congreso y su plan de hacer a Estados Unidos, con el petróleo, una nación autosuficiente, sería coartado. Los árabes se pusieron vivos y crearon el cartel de la OPEC, lo que elevó por las nubes el precio del oro negro. La inflación creció a los dos dígitos y se dio una gran recesión. La toma de 50 rehenes norteamericanos por los fundamentalistas islámicos de Irán, fue la gota que derramó el agua. Carter no pudo hacer nada más que enviar fallidas misiones de rescate. Y para el colmo de males, su hermano recibió un pago misterioso de $250,000 de nada menos que de Libia. O sea, pagos para cambiar su posición a favor de los intereses árabes y palestinos. Lo mismo que hicieron Oscar Arias, su Fundación, Hillary Clinton, la suya y nuestro actual presidente, que se venden ya sea por las contribuciones o por los votos en la ONU. (¿Se acuerdan del eslogan de campaña?: “Un presidente honesto”.)

Carter perdió su reelección y sin nada que hacer, se dedicaría entonces a la ONU y a su Instituto Carter. Por medio de ellos, pelearía por la paz mundial.

Yo lo conocí personalmente cuando daba clases en la Universidad de Emory en Atlanta. Lo que más me llamó la atención de él fue la forma desagradable en que comía. Si de su boca salían pedazos de lechuga y de zanahoria, más lo hacían las barrabasadas. Su filosofía política era una versión del Cumba Ya protestante: el enemigo es alguien que uno no ha escuchado su historia. Para él, la guerra era el resultado de la falta de comunicación. “All that we need is love”.

De ahí que su Instituto y su paso por la ONU se prestarían para apoyar a los peores gangsters del Tercer Mundo. La realidad es que a Carter se le olvidó que con o sin Camba Ya, existe la maldad. Hay personas, como los terroristas, a las que uno no tiene que oírles su historia y punto.

En Costa Rica, tuvimos a Rodrigo Carazo.

Electo mediante la Coalición Unidad presidió uno de los peores gobiernos. Como simpatizante de la izquierda, rompió con los mandatos girados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Convencido de que la planificación familiar era una treta imperialista, también se peleó con la AID y la Asociación Demográfica. Inspirado por los sandinistas, los invitó a que usaran nuestro territorio en su lucha contra Somoza, aquel dictador que hacía lo mismo que hace hoy Ortega. Su ruptura con los organismos económicos internacionales y su cercanía al sandinismo enfrió sus relaciones con Washington lo cual, sumado a una subida internacional de los precios del petróleo, provocó una severa escasez de productos de primera necesidad, la devaluación del colón y dejó a San José asemejando la Caracas de hoy día. (¿Se acuerdan su eslogan de campaña?: “Yo doy del cuerpo en la cara de ustedes, Uuups, perdón, era “Yo doy el cuerpo, yo doy la cara, por ustedes).

Una vez terminada su gestión, Carazo se dedicó a arreglar el mundo. Lo primero que hizo fue establecer la Universidad para la Paz, adscrita a la ONU, pero nunca mantenida por ella. Esta sería el lugar en donde los profesores y los estudiantes de todo el mundo estudiarían sobre los problemas y los administradores se la pasarían visitando el mundo. También sería la U más romántica en que los profesores suelen enamorarse de sus estudiantes y las que apadrinan excursiones a Talamanca para que los europeos y los gringos conozcan a nuestros indígenas. En estas, los indios reciben una empanada de regalo y los directores de los “tours” académicos, se embolsan los miles de dólares.

En realidad, esta universidad ha sido todo menos paz: un fracaso en que cada pocos años se suscitan las peores cacerías de personal, en que amparándose en un supuesto estatus diferente echan a los profesores sin pagarles un cinco y la que en un futuro cercano, gracias a los escándalos, a sus rectores que ganan más de la cuenta y no consiguen un cinco y a la baja en la matrícula, la única paz que tendrá es la de los cementerios.

Luis Guillermo, por cierto, profesor de UPAZ, ha sido la nueva cara en nuestro horizonte. Estamos tan conscientes de que su gobierno es tan malo que ni vale la pena explicarlo. Lo único que ha salvado es a la UPAZ de cerrar pero, a nuestro país, nos lleva a una bancarrota segura.

Pero siguiendo la estrategia de los otros dos, nuestro presidente dirige su vista a la ONU.

Primero, fue a besarles la mano a los palestinos. Luego, como premio, le dieron la chamba de empoderizar a las mujeres.

¿Va a poder empoderizarlas?!Claro que sí! !Ni lo duden! En primer lugar, empoderizará a las feministas ticas para que viajen por todo el mundo y ganen miles de millas. Estas grandes teóricas del género no conocen un congreso en el extranjero al que no quieran ir. Cada una lleva un proyecto con mujeres pobres que ellas han creado: con esto obtienen que les paguen el boleto, el hotel Hilton y les den un buen per diem. Claro que las mujeres que están en estos proyectos deben seguir pobres porque las feministas del primer mundo necesitan seguir dándoles migajas y así tranquilizar su conciencia.

Luego, empoderizará a las funcionarias de su gobierno y hasta será magnánimo con los gastos de sus asistentes femeninas:

“La asistente presidencial, Verónica Fernández Álvarez recibió casi dos millones de colones por su participación de nueve días en una gira presidencial por los Estados Unidos en mayo pasado…El monto recibido por la asistente del presidente representa el monto más alto pagado para un funcionario de Casa Presidencial.” (La Nación) (¿Se acuerdan del eslogan?: “Si como más de la cuenta !photoshopéame¡! Si gasto mucho en viajes! páguenmelos! Si están hartos de mí, jódanse!) (El periódico agrega que ella se lleva más en per diem que el mismo presidente. Pero estoy seguro que en aras de trabajo en equipo, ella lo compartirá).

Y en cuanto a las “recomendaciones” que deberá hacer a la ONU, pues empoderizará, obviamente, a las que obtengan los contratos de asesoría.

 

¿Por qué fracasar en casa y buscar chamba en la ONU? Porque la ONU es el sitio en que el fracaso no es posible.

No lo dice Donald Trump. Lo dicen los comunistas auténticos como Badiou o Zizek: estos defensores de los pobres son una clase parasitaria; hablan por ellos pero realizan colonialismo interno con los pobres y se reparten los recursos y se nombran a ellos mismos y a sus parientes como tribus vividoras… trigo comieron y al traste nos llevaron.

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