El Holocausto y el conflicto Palestino-Israelí 

islam

Es cosa común entre los grupos antisemitas y críticos de Israel establecer una línea de comparación entre el Holocausto (Shoá) y el Conflicto Palestino-Israelí. El argumento que consideran más sólido para desprestigiar e inclusive poner en tela de duda la existencia del Estado de Israel es equiparar al sionismo con el nazismo; en su afán de ser escuchados y ávidos de atención, la cual, lamentablemente en ocasiones reciben, se atreven a esgrimir sus críticas aludiendo que el Holocausto fue causado por el sionismo para justificar la creación de Israel, es decir, que esta hecatombe sin parangón fue construida desde los simientes judíos, y, en igual número de ocasiones, niegan que el Holocausto haya ocurrido, basando sus “ideas” en los postulados de los revisionistas Faurisson, Noam Chomsky o el mismísimo Norman Finkelstein.

Dado que carecen de argumentos sólidos para siquiera dar forma a lo que en sus pensamientos quijotescos pulula, la invención de historias es la tónica entre sus filas, lo preocupante de esto es que estas “teorías” cada día son recibidas y abrazadas por grupos de jóvenes universitarios, sectores de la prensa y partidos políticos que toman como base fundamental el antisemitismo, o, como le llaman en su forma “políticamente correcta” el antisionismo, que no es más que el mismo odio pero con distinto nombre. Resulta más fácil abrazar una idea que un hecho concreto, la idea solo necesita de un líder mesiánico y seguidores enajenados en los discursos de este dispuesto a sacrificar sus vidas al grito de Alá es Grande, o acuchillar, atropellar o disparar contra civiles.

Es por ello, que grupos de “resistencia al colonialismo” que luchan por la “reivindicación” y la “dignidad” de los pueblos, adoptan imágenes y figuras que mueven masas y que representan la emancipación de otras naciones, así pues vemos hondear junto a la bandera Palestina la imagen del Che Guevara. El fin de estas organizaciones, en la mayoría de las ocasiones, no es la lucha por la liberación de un pueblo, sino por la destrucción de otro, y toman, como eje medular la negación del Holocausto, asemejar al sionismo con una fuerza colonialista y/o nazi. Estas agrupaciones han logrado crear uno de los movimientos antisemitas más grandes y con mayor influencia de nuestros tiempos, el B.D.S (Boicot, Des-inversión y Sanciones), el cual países y bloques económicos han aceptado.

Pero hay que ser claros en este punto: ser crítico de Israel no vuelve antisemita a nadie, como cualquier Estado, está expuesto a cometer errores y a ser juzgado por ellos, decir que: “Las políticas defensivas de Israel son contrarias al sentir pacífico del mundo” -que dicha aseveración puede ser discutida y debatida- no convierten a nadie en antisemita. Israel no es inmune a críticas y al escrutinio mundial. Pero cuando la aseveración estriba en los ideales de Hamas tales como: “¡Israel debe de desaparecer!”, “Israel Estado genocida”, “Israel el cáncer de la humanidad” o buscar, mediante el boicot la desaparición o desmantelamiento de un Estado, sin lugar a dudas tus puntos son los de un antisemita hasta los tuétanos.

Pero muy a pesar de que las condiciones antisemitas en Europa y el mundo han aumentado, hay consenso en la mayoría de países miembros de la ONU que la Shoá si ocurrió, y que se deben de tomar medidas urgentes para que una tragedia como estas no se repita. La divulgación y transmisión de esta tragedia no sólo busca el beneficio o una difusión particular del genocidio judío, sino que su fin mismo es la concientización general en aras de proteger a las minorías y demás grupos expuestos y vulnerables.

El conflicto palestino-israelí requiere de toda nuestra atención. Los palestinos merecen su Estado y unas fronteras seguras, pero lamentablemente en este momento las negociaciones entre ambos se encuentran en un punto gélido, sin avance y parece que seguirán así durante más tiempo, las demandas de ambos bandos son (para cada uno) risibles e imposibles de cumplir, ya que, este conflicto va más allá de una lucha por tierra, su lucha es la de un imaginario colectivo, y es precisamente esto lo que entorpece e imposibilita un acuerdo final. Hay disposición por parte de Israel a sentarse en la mesa de negociaciones, pero desde Cisjordania Abbas se niega a seguir, firmar un tratado de paz significaría su sentencia de muerte, por eso, apoyar los atentados y exaltar a los terroristas resulta más factible; y en Gaza, Hamas no hace otra cosa mas que bombardear Israel y construir túneles para cometer atentados. Lo cierto es que los que siguen sufriendo los embates de este drama humanitario son los habitantes de la Franja de Gaza secuestrada por Hamas, y la población israelí que no camina en paz por su calles, por el cuchillo que día a día se dirige a su pecho.

Junior

Por: Licenciado Junior Jesús Aguirre Gorgona
Profesor Estudios Sociales y Educación Cívica
Correo: jaguirre89g@gmail.com

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