Hoy en el seno del pueblo judío da inicio una gran fiesta: Januca.

Junior

Por Junior Aguirre Gorgona*

La misma tiene su origen en medio -como la gran mayoría- de una historia de persecución y exterminio por el que, a título personal, considero el mayor enemigo después de Nabucodonosor y Hitler: Antioquio Epífanes (dios manifiesto), el cual para saciar su aire megalomaniaco y su narcisismo decidió “Helenizar” todo el imperio que su padre Antioquio el Grande había conquistado.

Apodado por sus súbditos como “el demente” por sus quijotescas actuaciones ante su pueblo, enardeció contra los jerosolimitanos (Judíos habitantes de Jerusalén) por su resistencia a convertirse a la religión del imperio e impedir la profanación del Santo de los Santos. Como represalia decidió eliminar la práctica judía, la lectura de la Torá, prohibió la circuncisión y la observancia del Shabat, como si esto fuera poco ordenó mancillar las paredes del Templo con carne de cerdo y colocó dentro del mismo la imagen del dios Zeus al lado del lugar santísimo, ese al que el sumo sacerdote tenía acceso una vez al año.

Las persecuciones llegaron hasta el pueblo de Modin, donde residía Matatías y sus cinco hijos, éste se negó a ofrecer un sacrificio al dios heleno y se rebeló contra uno de los imperios más grandes de la historia antigua. La dinastía asmonea más conocidos como “Macabeos” liberaron Jerusalén de la abominación y santificaron el templo profanado; Simón el Grande fue el encargado de liberar a su pueblo.

(Fuente: Simón Sebag Montefiore, Jerusalén la biografía, 2013)

Pero antes de la liberación ocurrió un milagro, mismo en el que se centra la celebración de Jánuca: Según el Talmud, el templo fue purificado y las mechas de la menorá milagrosamente ardieron durante ocho días, a pesar de que sólo había aceite suficiente para la iluminación de sólo un día.

La celebración consiste en lo siguiente: La festividad de Jánuca se celebra durante ocho días, del 25 de kislev al 2 de tevet (o el 3 de tevet, cuando kislev cuenta con solo 29 días). Durante esta festividad se prende una januqiá o candelabro de ocho brazos (más uno mayor). En la primera noche únicamente se prende el brazo mayor y una vela, y cada noche se va aumentando una vela, hasta el último día en el que todo el candelabro se enciende completo. Este hecho conmemora el milagro de que el aceite duró ocho días.

(Fuente: Wikipedia la enciclopedia libre, artículo: Jánuca)

Esta fiesta ha estado presente en todo momento de la historia judía, incluso en sus momentos más difíciles: durante la Edad Media y ante el constante asedio de la Inquisición los judíos conversos (conocidos como marranos) celebraban en secreto su fiesta, si eran descubiertos podían terminar asesinados por los inquisidores.

Pero hay un momento que particularmente me llama la atención, en él, se demuestra la hidalguía y el valor que representa el ser judío, misma que veo reflejada en mis amigos Bryan, Eli , Rafael , Silvana , Joseph Gabriel , Eddy Segura , Marcelo , Myriam , Jacobo : esta foto fue tomada en 1931 en la ciudad de kyle, dos años antes del ascenso de Hitler a la cancillería. Frente a la sede del partido nazi, Raquel, esposa de un Rabino, encendía las velas de su Januqiá y tomó esta foto.

JANUCA ALEMANIA

*Junior Aguirre es profesor de Estudios Sociales en San José de Costa Rica.

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