El debate acerca de los asentamientos israelíes

asentamientos

Por Ricki Hollander (originalmente publicado el 9 de Junio de 2009)

Los asentamientos establecidos por Israel en territorios capturados en la guerra de 1967 se han vuelto un tema muy controvertido entre los defensores de las posiciones a favor y en contra de los asentamientos, quienes debaten la legalidad de estas comunidades.

Los opositores de la política de los asentamientos alegan que estos representan una incautación judía de tierras, una forma de expandir el territorio israelí al colonizar territorio árabe.

Los defensores argumentan que, tanto legal como moralmente, los judíos tienen todo el derecho de comprar propiedad y vivir en una tierra históricamente habitada por judíos, en la cual el Mandato Británico les concedió el derecho de asentarse, y que además nunca ha sido legalmente palestina.

Los opositores creen que sólo se puede lograr la paz entre Israel y sus vecinos árabes si se crea un estado palestino vecino sobre toda la tierra que Israel ganó en la guerra de 1967, sin que exista la presencia de ninguna comunidad judía. Ellos creen que la presencia de judíos en la tierra que quieren los palestinos para su estado constituye un obstáculo para la paz.

Los defensores de los asentamientos creen que el obstáculo real para la paz es el constante rechazo de los líderes palestinos del derecho de Israel a existir. Al igual que muchos otros, ellos creen que las fronteras de Israel anteriores a 1967 eran indefendibles. Se cree que los asentamientos crean una zona divisoria segura entre el estado israelí y quienes quieren destruirlo.

Aunque los asentamientos judíos edificados representan menos del 2% de la tierra en Cisjordania, los opositores de los asentamientos alegan que la tierra que controlan las autoridades israelíes representa mucho más que esto, y el resultado es que se causa una gran molestia a los residentes árabes.

Los defensores sostienen que las medidas que producen molestias, tales como los controles militares, los puntos de control en los caminos hacia los asentamientos y la eliminación de los olivares utilizados para emboscadas, sólo existen por razones de seguridad; su fin es proteger a los colonos y visitantes de los ataques terroristas árabes (que han cobrado las vidas de cientos de israelíes desde las Declaraciones de Principios de 1993, que se debían utilizar como el anteproyecto para la paz).

Los asentamientos israelíes se construyeron después de 1967 por razones de seguridad e ideológicas y fueron respaldados por ambos partidos políticos israelíes: el Laborista y el Likud. En muchos lugares, las comunidades judías históricas se restablecieron después de la ocupación jordana de 1948-67, durante la cual los luchadores árabes las destruyeron y prohibieron para los judíos. Por ejemplo, Kfar Etzion, una de las comunidades judías del área que se destruyeron en 1948, fue el primer asentamiento judío que se restableció en los territorios que Israel ganó en la guerra de 1967.

Desde 1967, los líderes israelíes han expresado repetidamente su buena voluntad de renunciar a los territorios ganados durante la guerra de 1967 y a desmantelar los asentamientos que se construyeron en ellos a cambio de paz. De hecho, en abril de 1982, Israel desmanteló o transfirió a Egipto los asentamientos en el Sinaí, y en el verano de 2005 Israel retiró toda su presencia militar y civil de la Franja de Gaza, desmanteló todos los asentamientos que se construyeron allí, transfirió a los palestinos invernaderos prósperos y expulsó a los residentes israelíes de sus casas con la esperanza de establecer la paz con los palestinos.

En vez de esto, los militantes palestinos, con el apoyo de su gobierno dirigido por Hamas, han utilizado el territorio evacuado para lanzar cohetes hacia las fronteras israelíes anteriores a 1967 y han bombardeado a los residentes de Sderot y otras comunidades vecinas, provocando muertos, heridos y daños dentro de Israel. A partir de la retirada de Israel de la Franja de Gaza, el territorio también se ha convertido en un lugar de violencia mortal y sangrienta entre las facciones palestinas, con secuestro de periodistas, vandalismo, pillaje y caos en general. Lejos de traer la paz a la Franja de Gaza, la retirada ha producido fronteras menos seguras para Israel.

Historia

Como resultado de la guerra de 1967, Israel logró el control de Cisjordania (anteriormente de Jordania), la Franja de Gaza (anteriormente de Egipto) y las Alturas del Golán (anteriormente de Siria).

I. Cisjordania

En 1950, Jordania anexó Judea y Samaria, el hogar de comunidades judías por más de dos mil años y lo renombró “Cisjordania”. (Sólo dos países reconocieron esta anexión: Gran Bretaña y Pakistán). Iraquíes, sirios y jordanos, entre otros construyeron asentamientos sobre esta tierra. Sin embargo, el régimen jordano prohibió a los judíos vivir o comprar propiedades en los territorios o en cualquier lugar de ese país.

En julio de 1967, luego de que Israel conquistara esos territorios, el ministro del gabinete israelí, Yigal Alon, del partido Mapai (Laborista) del ala izquierda, un miembro del gabinete interno de guerra, elaboró un plan de paz con una propuesta para reasignar los territorios de Cisjordania y dividirlos entre Jordania e Israel. De acuerdo con el Plan Alon, Israel abandonaría las áreas de densa población árabe y las pondría bajo el control político de Jordania, y a su vez fortificaría su vulnerable frontera con Jordania al retener el control militar sobre la Franja a lo largo del Río Jordán, desde el Valle del Jordán hasta las colinas orientales de Cisjordania. El territorio que se conservaría (que abarcaba menos de la mitad de Cisjordania) incluiría un corredor que iba desde el Mar Muerto hasta Jerusalén y el oeste de Ramallah, para proteger a una Jerusalén mayor. El gobierno Laborista también aprobó y apoyó la construcción de asentamientos en Gush Etzion (Bloque Etzion), ubicado al sur de Jerusalén, el lugar de las comunidades judías que los ejércitos árabes destruyeron en 1948.

Apegándose a la propuesta de Alon, el gobierno laborista israelí patrocinó la construcción de asentamientos en ubicaciones estratégicas a lo largo del Valle del Jordán y en Gush Etzion, un área comprada por judíos mucho antes de que se estableciera el estado de Israel. Simultáneamente, el gobierno se opuso a que se construyera en la zona ubicada entre los poblados de Nablus y Hebrón.

En marzo de 1974, después de la Guerra de Yom Kipur, se constituyó Gush Emunim (Bloque de los Fieles), un grupo nacionalista religioso que se asociaba originalmente con el Partido Nacional Religioso (PNR), que pretendía iniciar el asentamiento en la Tierra del Israel bíblica, “Eretz Yisrael”. Algunos de los miembros ya habían estado activos en 1968, en que intentaron restablecer Hebrón (ver adelante), y en 1973, en que intentaron establecer un asentamiento en la ubicación bíblica de Elon Moreh.

El grupo organizó protestas contra el gobierno por frustrar sus intentos de poblar los territorios; también organizó excursiones y caminatas por los territorios para educar al público acerca de corazón del Eretz Yisrael bíblico y de convencerlo de la necesidad de repoblar estos territorios.

Gush Emunim hizo siete intentos fallidos para poblar el área de Nablus (Shechem) en Samaria. (Cada vez que lo intentaban el ejército los evacuaba). Sin embargo, en el octavo intento, se quebró la resistencia del gobierno y los colonos establecieron una comunidad temporal en la base militar Kadum, que luego se llamaría Kedumim. En el transcurso de los próximos años se construyeron en el área varios correos militares y asentamientos.

En los años 1967-77, gobiernos laboristas sucesivos apoyaron la construcción de más de 25 comunidades en Judea y Samaria. Después que el Likud asumió el poder en 1977, se construyeron docenas de asentamientos adicionales en Cisjordania y la Franja de Gaza. Muchos de los asentamientos se construyeron en sitios de anteriores comunidades judías o en lugares de importancia bíblica. Muchos comenzaron como sitios militares o Nahal (servicio militar de combate combinado con servicio civil) para finalmente convertirse en asentamientos civiles.

Paz Ahora, una organización israelí que se oponía vehementemente a los asentamientos, alegó en un reporte de octubre de 2006 que los asentamientos israelíes se ubicaban en su mayoría en “tierra palestina privada”, afirmación que se basó en declaraciones árabes, la cual han rebatido tanto el gobierno israelí como otros que cuestionan la credibilidad de la información de esta organización. Por ejemplo, la organización dijo que casi el 90% del asentamiento Ma’ale Adumim se construyó en tierra palestina privada, una declaración que se les forzó a admitir que era incorrecta posteriormente (ver aquí).

Actualmente, unas 245.000 personas viven en 121 asentamientos en Cisjordania.

II. Hebrón

Hebrón, el sitio de la Cueva (Tumba) de los Patriarcas, es una de las cuatro ciudades sagradas del judaísmo (las otras son Jerusalén, Safed y Tiberíades). Por milenios, Hebrón fue habitado por judíos. En 1929, agitadores árabes masacraron a sus vecinos judíos ante la indiferencia de los soldados británicos, y acabaron con la comunidad judía. En 1931, 35 familias se volvieron a asentar en Hebrón hasta que revueltas árabes adicionales los llevaron a evacuar el lugar. Después de que Jordania ocupó Hebrón en 1948, se prohibió a los judíos vivir allí y rezar junto a la Cueva de los Patriarcas.

En abril de 1968, en la víspera de Pesaj, Rabí Moshe Levinger y un grupo de sus seguidores se registraron en el Park Hotel en Hebrón en un intento de restablecer allí la comunidad judía. Tanto los árabes locales como la milicia israelí se les opusieron. Los colonos persistieron y finalmente se trasladaron a las sedes militares israelíes con vista a Hebrón. En 1970, el gobierno accedió a establecer el poblado adyacente de Kiryat Arba, y las primeras unidades habitacionales se erigieron en 1972. En 1979, los colonos establecieron el Comité de la Comunidad Judía de Hebrón y se trasladaron hacia las antiguas áreas judías de Beit Hadassah y la sinagoga de Avraham Avinu. Los colonos israelíes, soldados y visitantes que llegaban a la Cueva de los Patriarcas, con frecuencia eran sujetos de violencia árabe. En 1976, los árabes destruyeron la sinagoga situada en la Cueva de los Patriarcas y quemaron rollos de la Torá. En mayo de 1980, terroristas palestinos mataron a seis estudiantes de yeshivá e hirieron a otros 20 cuando regresaban de sus rezos en la Tumba de los Patriarcas, y en 1983, le dispararon a otro estudiante de yeshivá en el centro de Hebrón. Cada asesinato y acto de violencia provocó que los colonos ampliaran su presencia en Hebrón. Para 1984, la comunidad judía de Hebrón consistía de varios enclaves.

Durante la primera intifada y después de los Acuerdos de Oslo, Hebrón fue el escenario de una violencia aún mayor. Los colonos judíos fueron víctimas de puñaladas, ataques con bombas y disparos. En 1994, un colono judío mató a 29 devotos musulmanes en la Cueva de los Patriarcas e hirió a 150 antes de que lo golpearan a muerte. Los palestinos continuaron la violencia durante la segunda intifada, con bombardeos suicidas, disparos y puñaladas. Doce empleados de seguridad, entre ellos guardias civiles, policías de frontera y soldados, que acompañaban a los devotos que regresaban de rezar en la Cueva del Patriarca fueron emboscados y asesinados; además, un pistolero palestino le apuntó y mató a disparos a un bebé judío. Se ha acusado a los colonos de tirar piedras, agredir verbalmente y vandalizar a los palestinos del área.

En 1997, la ONU estableció una Presencia Internacional Temporal en Hebrón (PTIH). En 2002, pistoleros palestinos balearon y mataron a dos miembros de PTIH justamente en las afueras de Hebrón. Y en 2006, la PTIH se retiró temporalmente de Hebrón, después de que los musulmanes atacaron y destruyeron sus oficinas centrales por causa de su disgusto debido a unas caricaturas de Mahoma que publicó una revista danesa.

Puesto que la presencia judía en Hebrón ha hecho estallar una violenta respuesta árabe por mucho tiempo, hay un debate, tanto dentro como fuera de Israel, sobre si se debería permitir que los judíos vivan allí. Los opositores creen que la presencia judía irrita a los árabes locales y requiere un apoyo militar que importuna las vidas de los residentes árabes, mientras que los defensores creen que los judíos no deben renunciar al derecho de vivir y rezar en su ciudad santa por ceder a la violencia.

La población actual de Hebrón asciende a unas 600 personas y la de Kiryat Arba a unas 7.000 personas.

III. Las Alturas del Golán

Desde 1967 a 1977, gobiernos laboristas sucesivos patrocinaron la construcción de asentamientos en las Alturas del Golán por razones de seguridad.

Las Alturas del Golán, ubicadas en un altiplano de alrededor de 2.000 pies, fortificado por Siria con una densa red de fortificaciones, trincheras y concreto detrás de campos de minas, han servido como una fortaleza estratégica para bombardear el corazón de las tierras agrícolas de Israel. Ahora, la captura de esta área (en 1967) le proporcionó a Israel una frontera con Siria defendible.

Los primeros dos kibutzim que se establecieron en el Golán fueron Merom Golán y Mevo Chama, en cada uno de los extremos. Entre 1967 y 1977 se construyeron 20 kibutzim y moshavim adicionales en las Alturas del Golán. También, con el apoyo de los gobiernos de Likud, se construyeron asentamientos adicionales entre 1978 y 1987.

Ahora hay 33 asentamientos en el Golán, que incluyen kibutzim, moshavim y el poblado de Katzrin, con una población que comprende a unas 18.000 personas.

En 1981, Israel terminó su mandato militar de las Alturas del Golán, cuando la Knesset promulgó “La Ley de las Alturas del Golán”, que aplicaba “la ley, jurisdicción y administración del estado… a las Alturas del Golán”. Se le ofreció plena ciudadanía israelí a los drusos residentes en el Golán, pero la mayoría de ellos no la ha aceptado.

IV. Sinaí y la Franja de Gaza

En virtud de los acuerdos del armisticio de 1949, Egipto obtuvo el control de la Franja de Gaza (parte del Mandato Británico y ocupada parcialmente por Israel durante la guerra de 1948). Los refugiados árabes de Jaffa y el sur de Israel se trasladaron a esta pequeña franja de tierra, pero Egipto los mantuvo en escuálidos campos de refugiados. Durante los años 1950, los egipcios utilizaron la Franja de Gaza como un sitio para llevar a cabo los ataques terroristas que perpetraban los fedayeen (guerrilleros musulmanes) hacia el sur de Israel.

En la guerra de 1956, provocada por el bloqueo egipcio de los Estrechos de Tirán, el ejército israelí capturó Sinaí y la Franja de Gaza, para retirarse después de un acuerdo que colocó pacificadores de la ONU en Sinaí. Como resultado de la guerra de 1967, desencadenada por Egipto, quien expulsó a los pacificadores y utilizó su posición en Sinaí para cerrar una vez más los Estrechos de Tirán, Israel obtuvo de nuevo control de Sinaí y la Franja de Gaza. Sin embargo, esta vez, los líderes israelíes (que incluían a Yigal Alon) creían que se deberían establecer asentamientos para crear un amortiguador de seguridad contra la agresión egipcia.

El partido Laborista estableció en Sinaí instalaciones militares, estaciones de alarma anticipada y 15 asentamientos, que incluían al poblado de Yamit.

En 1979, el primer ministro israelí, Menachem Begin, firmó un tratado de paz con Egipto, aceptando retirarse de Sinaí y desmantelar los asentamientos a cambio de paz. Israel también abandonó el yacimiento de petróleo Alma, valorado en $100 billones, que había descubierto y desarrollado, renunciando así a la oportunidad de volverse autosuficiente en el suministro de las necesidades energéticas del país.

En abril de 1982, se desmantelaron 170 instalaciones militares y estaciones de alarma anticipada y el ejército israelí evacuó los asentamientos por la fuerza, bajo la supervisión del general Ariel Sharon. Para entonces, Sinaí era el hogar de 7.000 residentes israelíes. La mayoría de los asentamientos se demolieron. Neot Sinai, con sus jardines cultivados, se le entregó intacto a Egipto. En 1988, también se le entregó a Egipto el pueblo turístico de Taba, desarrollado por los israelíes.

Los judíos han vivido en Gaza desde mucho antes de la Primera Guerra Mundial. Kfar Darom era un bosquecillo cítrico de propiedad judía en los años 1930. El Fondo Nacional Judío le compró la tierra a su dueño judío y estableció allí un kibutz en los años 1940. Durante la guerra de 1948, Kfar Darom fue atacado y sitiado por los egipcios, pero logró servir como una fortaleza contra la invasión egipcia antes de su evacuación. En 1970, con el apoyo del gobierno Laborista de Israel, se estableció de nuevo Kfar Darom en el mismo sitio. A finales de los años 70, 80 y 90 se establecieron veinte asentamientos adicionales en la Franja de Gaza. Algunas de las familias que se evacuaron de los asentamientos de Sinaí se restablecieron en asentamientos en Gaza, tal como Elei Sinai. Los colonos transformaron las dunas de Gaza en frondosos oasis de prados. La presencia de este tipo de asentamiento cerca de escuálidos campos de refugiados palestinos provocó la envidia y el resentimiento de la población árabe local.

En 2005, el gobierno israelí evacuó por la fuerza y desmanteló los asentamientos de la Franja de Gaza, junto con 4 asentamientos adicionales ubicados al norte de Samaria, y retiró su presencia militar de Gaza. Los prósperos invernaderos que los colonos habían construido y mantenido se transfirieron a los palestinos.

Debate sobre la legalidad de los asentamientos

En la comunidad internacional hay un debate sobre si los asentamientos israelíes son legales de acuerdo a la ley internacional. Muchos de los argumentos se basan en premisas y supuestos falsos o cuestionables.

Quienes sostienen que los asentamientos son ilegales se valen del Artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra Relativa a la Protección de Personas Civiles en Tiempos de Guerra de agosto de 1949 que dice:

Las transferencias forzadas de masas o individuos, al igual que las deportaciones de personas protegidas que se sacan de territorios ocupados y se llevan al territorio del poder ocupante o a cualquier otro país… se prohíben…

y en el sexto párrafo:

El Poder Ocupante no debe deportar o trasferir partes de su población civil al territorio que ocupa.

Ellos interpretan que esto se aplica a los asentamientos de Israel en Cisjordania y Gaza, en el entendido que Israel se ha convertido en un “ocupante beligerante” de este territorio al entrar allí con sus fuerzas armadas. También argumentan que, de acuerdo con la ley humanitaria internacional, la política de los asentamientos conduce a la violación de los derechos de los palestinos, específicamente en lo que respecta a su derecho a la autodeterminación, igualdad, propiedad, un estándar de vida adecuado y libertad de movimiento.

Quienes sostienen que los asentamientos son legales interpretan que el Artículo 49 (6) de la Cuarta Convención de Ginebra no es aplicable a los asentamientos de Israel.

Por ejemplo, el finado profesor Julius Stone, considerado uno de los principales teóricos legales, sostenía que el esfuerzo para designar los asentamientos israelíes como ilegales era una “subversión… de los principios básicos de la ley internacional”.

Entre los 27 libros que escribió Stone está Israel y Palestina: Una agresión a la ley de las Naciones, que trataba sobre los aspectos legales del conflicto árabe-israelí. En este libro, Stone estableció los principios fundamentales de la ley internacional sobre la cual se basa el derecho de Israel de asentarse en Cisjordania, y discutió la inaplicabilidad del Artículo 49(6) de la Cuarta Convención de Ginebra para el caso del asentamiento israelí.

Stone se basa en los escritos del profesor Stephen Schwebel, un ex juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (1981-2000), quien discriminó entre el territorio adquirido en una “conquista agresiva” (como las conquistas japonesas durante los años 1930 y las conquistas nazis durante la Segunda Guerra Mundial), y el territorio que se incorpora en una guerra de autodefensa (por ejemplo, la captura de Cisjordania y la Franja de Gaza por Israel en la guerra de 1967). También discriminó entre la incorporación del territorio que otra nación posee legalmente (tal como la ocupación japonesa de territorio chino y la ocupación de la Alemania nazi de Francia, Holanda, Bélgica y otros países europeos) y la incorporación de un territorio que se posee ilegalmente. Esto último se aplica a Cisjordania y Gaza, que no se consideraban territorios pertenecientes legalmente a ninguna de las Altas Partes Contratantes cuando Israel ganó su control. Cisjordania y Gaza nunca fueron el territorio de una Alta Parte Contratante; la ocupación por parte de Jordania y Egipto después de 1948 era ilegal y ninguno de estos países tuvo nunca una soberanía legítima o reconocida. La soberanía legal sobre estos territorios era la del Mandato Palestino de la Liga de Naciones que estimulaba el asentamiento judío en la tierra.

Con respecto a la adquisición de territorios por parte de Israel en la guerra de 1967, Schwebel escribió:

Donde el poseedor anterior del territorio haya tomado este territorio ilegalmente, el estado que toma este territorio posteriormente en el ejercicio legal de la autodefensa, tiene un mayor derecho de posesión que el poseedor anterior. (“Cuál es la importancia de la conquista” American Journal of International Law, 64 (1970))

Los defensores del punto de vista de que los asentamientos son legales argumentan además que el Artículo 49 tenía la intención de declarar ilegal la práctica nazi de transportar poblaciones forzadamente hacia territorios ocupados o sacarlas de allí y llevarlas hacia campos de muerte o de trabajo; por lo tanto, esto no se puede aplicar a Israel, porque los israelíes no transfirieron forzadamente, ni tampoco tuvieron la intención (ni la tienen) de desplazar de los territorios a los residentes árabes. Los árabes continúan viviendo en estos territorios y su población continúa creciendo.

Quienes creen que los asentamientos son legales también sostienen que el impacto sobre los estándares de vida, el derecho a la autodeterminación, igualdad, propiedad y libertad de movimiento de los palestinos no se debe a la existencia de los asentamientos. Más bien, el impacto sobre su derecho de movimiento y su estándar de vida es el resultado directo de la amenaza que representan para sus vecinos israelíes y del control que la Autoridad Palestina ejerce sobre ellos.

Actualmente, el gobierno de EE. UU., al igual que otros gobiernos, sostienen el punto de vista de que los asentamientos no son ilegales y que el grado de retirada israelí de los territorios está sujeto a negociación.

La administración Carter mantuvo que los asentamientos eran ilegales, valiéndose de la opinión de su consejero legal Herbert Hansell. (Es digno de mencionar que para apoyar este punto de vista, Hansell mencionó una obra anterior y más general del profesor Julius Stone, su análisis de 1959 titulado “Controles legales del conflicto internacional”, tergiversando así la opinión de Stone, quien consideraba que los asentamientos israelíes eran legales de acuerdo con la ley internacional).

La administración Reagan y las administraciones posteriores de EE. UU. reversaron la posición de Carter al opinar que, aunque por razones políticas desaprobaban la construcción de asentamientos nuevos en los territorios en disputa antes de las negociaciones, los asentamientos no eran ilegales.

El ex subsecretario de estado de EE. UU, Eugene Rostow, escribió varios artículos explicando por qué los asentamientos eran legales, en los que argumentó que la Resolución 242 de las Naciones Unidas estipula que Israel se debe retirar de algunos de los territorios en disputa, pero no necesariamente de todos. Debe recordarse que Rostow fue uno de los redactores de la Resolución 242, la misma resolución en que se apoyan los palestinos y sus defensores para exigir la retirada completa de Israel de toda Cisjordania y Gaza y también el desmantelamiento de todos los asentamientos judíos.

Los defensores del punto de vista de que los asentamientos son ilegales citan con frecuencia resoluciones de la ONU que critican la presencia de Israel en Cisjordania y Gaza.

Quienes sostienen que los asentamientos son legales indican que las resoluciones de la Asamblea General de la ONU no tienen peso jurídico, aún si se ignora la historia del prejuicio de la ONU contra Israel, evidenciada en la infame resolución “Sionismo es Racismo”, y las acusaciones partidistas contra Israel promulgadas por organismos especiales de la ONU que se establecieron exclusivamente para informar acerca de prácticas israelíes.

Estados Unidos habitualmente se abstiene o vota en contra de las resoluciones del Consejo de Seguridad que condena a Israel por construir asentamientos. Hubo una excepción: en la administración del ex presidente Carter, Estados Unidos inicialmente votó a favor de la Resolución 465 de las Naciones Unidas, que se aprobó el 1º de marzo de 1980. Esta resolución decía que los asentamientos israelíes en los territorios no tenían “validez legal”, y se la cita con frecuencia para reforzar el argumento de la “ilegalidad de los asentamientos”. Sin embargo, Estados Unidos se retractó posteriormente del voto a favor de esta resolución, y aseveró que su intención era abstenerse, pero que se produjo una falla en las comunicaciones.

Finalmente, quienes sostienen que los asentamientos son legales indican que a pesar de que el Artículo 25 de los Estatutos de la ONU dice: “Los miembros de las Naciones Unidas acuerdan aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad de acuerdo con los Estatutos presentes”, esto no puede invalidar el Artículo 80 que dice:

nada en los Estatutos [de la ONU] se debe interpretar… para alterar de cualquier manera los derechos de algún estado o pueblo o los términos de los instrumentos internacionales existentes.

Esto incluiría el derecho que concedió el Mandato Británico al pueblo judío de asentarse en todo el territorio del Mandato. El Artículo 6 del Mandato fomentaba el “asentamiento próximo de los judíos en la tierra, que abarca tierras estatales que no se necesitan para el uso público”.

Fuente: Revista de Medio Oriente.

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