El Líbano y el riesgo de una segunda libanización

Manifestación de Hezbollah en Beirut, su apoyo al régimen de Al Assad ha sido incondicional. (Fuente: Perfil)
Manifestación de Hezbollah en Beirut, su apoyo al régimen de Al Assad ha sido incondicional. (Fuente: Perfil)

Por Hernan Dobry (Periodista)

Tal como sucede en otros países árabes, las autoridades políticas no controlan el territorio, que está en manos de la guerrilla. Además, Estado Islámico tiene al país como un objetivo, lo que profundiza la brecha entre chiitas y sunitas.

El Líbano está al borde del precipicio y un paso en falso podría hacerlo caer hasta un nivel del que tardaría mucho tiempo en recuperarse o, incluso, llevarlo a desaparecer como nación. A la amenaza que implica Estado Islámico (EI) contra su territorio, se le suman los conflictos políticos, sociales y económicos internos que viene acarreando desde hace años. “El Líbano camina constantemente al borde del abismo. Lo que antes era un fenómeno aislado, un enfrentamiento entre sunitas y chiitas, una crisis política o económica, ahora es todo eso junto al mismo tiempo. Es la tormenta perfecta, algo que hace mucho no se ve”, afirma Fernando Bazán, director del Programa de Relaciones entre América del Sur y Países Arabes en el Centro de Estudios del Medio Oriente Contemporáneo en la Argentina.

Su mayor amenaza proviene desde el exterior: EI, que lo considera como parte de su territorio a conquistar. Si la misión de los fundamentalistas tuviera éxito, significaría su desaparición como Estado, como le ha ocurrido a Siria e Irak en las zonas que controlan las fuerzas de Abu Bakr al-Baghdadi.

La advertencia es concreta, ya que lograron traspasar su frontera norte y tomar el poblado de Arsal por 72 horas, aunque fueron repelidos por sus fuerzas armadas en una batalla que dejó decenas de muertos y cerca de treinta soldados secuestrados por los extremistas, algunos de los cuales ya decapitaron.

EI no ha tenido éxito ni en sus incursiones terrestres ni en los atentados con coches bomba que realizó en Beirut y Trípoli, las dos principales ciudades del país, lo que le da cierta tranquilidad a la población. Para fortalecer su defensa, Arabia Saudita, Francia y los Estados Unidos le han prometido envíos de armamento, aunque muchos de ellos aún no se han materializado.

“EI no está golpeando duro. Trató de ingresar al país pero las fuerzas armadas lo pararon y lo echaron. El problema es que se mezcla entre los civiles y en los pueblos. Sus miembros vienen, comen y se meten con los refugiados y después vuelven a Siria a pelear. ¿Qué debemos hacer: entrar a los campamentos a matar a todos? Ahí está el dilema y la dificultad que tienen nuestros militares”, resalta su embajador en Buenos Aires, Antonio Naser Andary.
Su canciller, Gebran Bassil, concuerda y agrega en una entrevista con PERFIL que “no hay chances de que EI sea aceptado en Líbano. No hay lugar para la expansión de este proyecto”.

En tanto, Sami Baroudi, profesor de Ciencia Política de la Lebanese American University en Beirut, destaca que “el peligro que plantea EI es totalmente psicológico. El apoyo interno es muy pequeño, si es que existe, aun entre los refugiados sirios. Las fuerzas armadas tienen suficiente fuerza para rechazar un ataque y Hezbollah lo usará como pretexto para intensificar sus operaciones en Siria y considerará repeler una incursión en el país como una absoluta prioridad”.

El problema de los refugiados es uno de los que más preocupan a los libaneses ya que hay cerca de 1,3 millón que llegaron de Siria, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), y la mayoría de ellos se encuentran en situaciones de extrema pobreza, lo que podría abrirles la puerta a los islamistas para alistarlos a cambio de mejoras en su calidad de vida.

“En lo que respecta a la cuestión de seguridad, estas personas están en una situación más frágil para ser reclutadas como terroristas. Les podrían ofrecer pagarles para sumarse a ellos y hacerles promesas divinas –resalta Bassil–. Mientras los tengamos viviendo en la pobreza, será un paraíso para los terroristas. No quiero decir que los refugiados lo sean sino que el nivel de atracción es mucho más alto y ésa es una amenaza para nuestra población civil y las fuerzas armadas”.

Una fuente de la Cancillería argentina que conoce de cerca la región concuerda y detalla que “el peligro es real y ha llevado al ejército y a las fuerzas de seguridad a realizar continuas incursiones en los asentamientos en busca de yihadistas, que procuran refugio en zonas habitadas. Se habla de entre 5 mil y 6 mil ‘refugiados’ que se encontrarían en esa situación”.
Bazán destaca que “los campamentos están fuertemente vigilados por la inteligencia libanesa y la de Hezbollah. Se han desactivado cientos de complots en los últimos meses. Este anillo de contención por ahora funciona y la situación está controlada, pero no es garantía de que resulte para siempre. Se están generando bombas de tiempo allí y no deben ser desactivadas con las armas sino con educación, salud y estándares de vida”.

Este es otro de los grandes problemas del Líbano ya que los refugiados representan el 25% de su población y le están causando graves inconvenientes en su infraestructura: hospitales, escuelas, alimentos, energía eléctrica.

“Los países occidentales nos felicitan por recibir a los desplazados sirios y nos alientan a que acojamos a más, pero no nos envían la ayuda que equivalga al daño que nos azota. Precisan agua, electricidad, hospitales, escuelas, y nosotros pagamos por todos estos servicios. El dinero que nos mandan no alcanza para cubrir la mitad de sus necesidades”, afirma Naser Andary.

Si bien el Acnur le envió 471,9 millones de dólares en 2014 y espera aumentar la cifra a 556,8 millones este año, no fue suficiente para cubrir sus requerimientos. El impacto de la guerra en Siria le ha “causado un perjuicio de 7.500 millones de dólares” a su economía desde el comienzo de las hostilidades.

El turismo, su principal fuente de ingresos, se ha desmoronado e impactado en su Producto Bruto Interno, que crecerá 1,5% en 2014 y 2,5% en 2015, según el Banco Mundial, con un nivel de desempleo del 8,89%. “El 70% de los hoteles está casi vacío, cuando antes estaban repletos. Lo único que tenemos fuerte es el sistema bancario, que está muy protegido”, detalla Naser Andary, y Baroudi explica que “la economía no se está desmoronando, pero cuanto más duren las turbulencias y permanezcan los refugiados sirios, peor será la situación”.

Los desplazados también han erosionado el mercado laboral ya que son una mano de obra barata que compite con los libaneses, lo que está generando descontento entre la población. “Nos están quitando el trabajo”, advierte el embajador, y Bazán agrega que “la mayoría está siendo explotada, lo que ha generado un descenso en el salario mínimo, porque les pagan monedas”

Fuente: Perfil

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s