Yo antisemita?

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Por: Junior Aguirre Gorgona (Profesor Estudios Sociales y Cívica)

Desde la aparición de la teoría racista en Francia por parte de Gobienau y la “lucha de clases” impulsada por Marx, el mundo del siglo XIX se vio altamente influencia por la competencia de quién es Burgués, quién es proletariado, quién es superior, quien es inferior, quién es más puro, quién tiene facciones eslavas, quién tiene facciones germánicas, quién es de aquí y quién es de allá; la diferenciación social y racial fue el caldo de cultivo y el catalizador por excelencia para el surgimiento de los pan-movimientos nacionalistas que a la postre desembocaron en los “gobiernos” totalitarios de la Alemania Nazi y la Rusia de Stalin; escenas dantescas acontecieron en dicho contexto: persecuciones, progromos, linchamientos públicos, despidos injustificados, deportaciones, campos de concentración, cámaras de gas, hornos crematorios, arrestos, confiscaciones, persecuciones por credos, color de piel, afiliación política, orientación sexual y (como era la tónica de los nazis) por el tamaño de la nariz –algo que según ellos era indicio de judería-.

Terminada la Segunda Guerra Mundial y con ella el cumplimiento del sueño sionista de Theodor Herzl y los padres fundadores, de un Estado para el pueblo judío, que fungiría como refugio y resguardo para una “nación sin nación”, el cual era visto como un cuerpo extraño, una paria, un advenedizo que llevaba más de dos mil años en el exilio, se da inicio a una campaña en pro de la desaparición del Estado naciente, primeramente de los países árabes -el cual se mantiene hasta el día de hoy- que lo rodean con constantes ataques, guerras y declaraciones como las del ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad: “Israel debe ser borrado del mapa” las cuales esbozó ante más de 4.000 estudiantes, y a posteriori de partidos ultranacionalista en Europa y de la Izquierda latinoamericana, que ante cualquier movimiento del Estado de Israel lanzan sus piedras lapidarias en contra del mismo.

Pero ¿criticar al Estado de Israel y lanzar opiniones contrarias a sus políticas me vuelve antisemita? ¿Soy antisemita cuando objeto y refuto opiniones de un hermano Judío? ¡En lo absoluto! Cualquier Estado, sin importar su tamaño, ubicación continental, PIB Per Cápita o cantidad de habitantes no lo vuelve inmune a las más fervientes críticas; el constante escrutinio y vigilancia de las acciones de los Estado-Nación debe de ser un ejercicio constante, callar ante políticas contrarias a la paz y estabilidad sería equivalente a aprobar las mismas, algo que se iguala a la famosa frase que esbozó Desmond Tutu que reza: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, elegiste el lado opresor”. De la misma manera que contrariar opiniones de hermanos judíos y objetarlas con argumentos contundentes tampoco me vuelve antisemita, su confesión religiosa no le vuelve inmune a críticas referentes a su posición.

Hay una mala percepción entre lo que es una crítica fundamentada y lo que es un claro ataque a la legitimidad y existencia de un Estado. Israel es la única nación en el mundo que, cuando se le critica se cuestiona su existencia. Podremos estar de acuerdo o no con la movilización de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) en territorio gazatí, podemos discrepar en la construcción de asentamientos o no en Cisjordania (Judea y Samaria para el pueblo Judío) pero si a partir de estas opiniones se cuestiona la existencia del Estado de Israel entonces mis opiniones sí son antisemitas. Así cómo cuando las observancias de un individuo no se discuten con ideas si no con una etiqueta de “¿Qué se puede esperar de un Judío?” -de la que fue víctima días atrás Don Elí Feinzaig- soy antisemita; afirmar que “los Judíos” son y han sido culpables de crisis, pestes, guerras y revoluciones también son aseveraciones antisemitas.

Hannah Arendt en su obra “Los Orígenes del Totalitarismo” marca una línea entre el surgimiento y recrudecimiento del antisemitismo y la aparición de los regímenes totalitarios, es decir, según su tesis los gobiernos tiránicos están precedidos por persecuciones a Judíos, cada vez que aparece un foco antisemita es probable que surja una tiranía, por ende se hace importante que nos mantengamos observantes de nuestras posiciones que pueden estar tomando matices antisemitas y vigilantes de las políticas internacionales hacia Israel.

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2 thoughts on “Yo antisemita?

  1. Junior, usted como profesor de historia debe saber y entender, sino investigar, que en el caso de la Rusia Zarista es evidente que el proceso revolucionario como tal partió sobre una profunda base Judía, no es del todo cierto que un gobierno tiránico sea precedido por antisemitismo, toda vez que la Revolución Bolchevique usó como plataforma el Judaísmo es de sobra conocido que Marx y Engels padres del Comunismo, era Judíos que se habían cambiado el nombre para sonar más “europeos”.

    Además el las bases del Partido Comunista ruso en sus facciones melcheviques (los del plan nacional) y Bolcheviques (los del comunismo internacional) tenían una sobre representación judía, citando al historiador revisionista Salvador Borrego que afirma mediante fuentes europeas que de los al rededor de 500 comisarios del Partido 453 eran íntegramente judíos.

    Además es sabido que Lenin, Stalin, Ilya Eherenburg, Breshnev, Goldstein, Andropov, Trotsky todos pensadores, ideólogos y líderes del comunismo internacional eran Judíos.

    Soy antisemita por afirmar esto? No, a mí me entra flojo el racismo, no es culpa mía sino de los que los pusieron ahí (o los dejaron ponerse). Pero lo cierto del caso es que mientras mataban Sacerdotes, Religiosas, cristianos y quemaban iglesias las Sinagogas no se tocaban.

    Esa revolución fue instigada, conducida, elaborada y ejecutada por Judíos con pensamiento e ideas eminentemente judías.

    No no soy antisemita, pero que diantres!!! asi es.

  2. Vamos a ver cada uno de tus puntos:

    El problema es tener como base argumentos sin sustento o pruebas fehacientes.

    Citas a “Salvador Borrego” un declarado Nazi mexicano, poco conveniente para tener una visión parcial de una temática, es como si hubieses usado los Protocolos de los Sabios de Sión o Mein kampf para hacer una cita bibliográfica. Si no tienes autores te puedo recomendar algunos, si quieres te doy mi número.

    Partiendo de su punto que Marx es judío -por herencia ya que no era practicante, por el contrario ateo- ¿qué tiene que ver Marx en la revolución? Él fue un ideólogo, no un revolucionario bolchevique o menchevique (asumo que eso quisiste decir con “melchevique” amigo). ¿Lenin y Stalin Judíos? Creo que el que tiene que investigar es alguien más campeón.

    Por otro lado decís que -parafraseo- durante la Revolución Rusa se quemaron iglesias a excepción de las sinagogas y se persiguieron a cristianos y diferentes credos excepto a judíos ¿has escuchado de los Gulag o los progromos? De lo contrario te recomiendo leer a Anna Applebaum.

    Poniendo esto sobre el tapete no me extraña que alguien asuma que la Revolución Rusa fue una invención de los Judíos, te faltó poner que la peste negra, la revolución francesa y la Segunda Guerra Mundial fue auspiciada por ellos.

    “No soy antisemita” afirmas con rigurosidad. Hermano mío, después de leer su punto debo decirle que dentro suyo hay un potencial antisemita o como le llaman hoy día “antisionista”.

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