Los vídeos del ISIS: matar al estilo Hollywood

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Por: Arancha Moreno

El piloto jordano tuvo que posar una y otra vez en la jaula mientras rodaban los planos de su ejecución, grabada por un realizador portugués.

Cuando la ejecución llega a convertirse en una escalofriante costumbre, los asesinos tratan de acaparar el foco mediático volviéndola cada vez más atroz y más impactante. Los sucesivos vídeos del ISIS decapitando a sus rehenes han derivado en una producción cada vez más elaborada, en la que la productora yihadista Al Hayat Media Center graba y muestra los asesinatos con un enfoque tremendamente cinematográfico para calar en el “público” occidental.
Así se desprende después de ver el vídeo de la ejecución del piloto jordano Moath al Kasasbeh, que fue quemado vivo mientras su muerte se rodaba como si fuera la última producción de Hollywood. Se presentó en un vídeo de 22 minutos de duración, en el que se ve a la víctima “actuar” antes de asistir a su ejecución pública. Camina, se sienta y habla antes de aparecer encerrado en una jaula, delante de decenas de combatientes del ISIS, uno de los cuales será el encargado de encender la mecha que acabará quemando vivo al piloto -cuya ropa fue untada con algún líquido inflamable- y cuyo cadáver carbonizado acabará pisoteado por una excavadora. Una muestra extrema de sufrimiento que provoca horror en los occidentales y auténtico júbilo en los yihadistas, algo que logran con la maquinada producción.
Esa profesionalización en el vídeo de la ejecución no es trabajo de una tarde, como subraya el profesor de Realización Audiovisual del CEU Gonzalo Fuentes: “Se nota que tiene mucha postproducción, muchas máscaras, rótulos, está muy bien montado para llamar la atención”. Lo logran aplicando técnicas de quien conoce a la perfección el oficio: panorámicas horizontales y verticales desde un trípode, grabación a cámara lenta, tres focos para ir cambiando el lugar del enfoque, cosas que no se puden hacer improvisadamente. Utilizan un lenguaje cinematográfico occidental, para el que recurren a un narrador europeo y a técnicas de la pantalla grande: “Los efectos de sonido muy impactantes, la música épica, los fundidos a negro… al prender la mecha con el fuego se ve una transición muy elaborada”, analiza Fuentes. Y el remate final, la ejecución, está grabada desde cuatro puntos de vista distintos: “Está grabado a cámara lenta para que se capte perfectamente todo el momento”.
Todo este despliegue estético y técnico tiene aún una lectura más atroz, al descubrirse que algunas técnicas habrán hecho sufrir más aún al piloto en las horas previas a su muerte. “Los primeros planos de la víctima tienen casi todos poca profundidad de campo, y para conseguirla no puede moverse la persona que sale delante, por lo que deduzco que habrán repetido planos incluso con él”. El enfoque utilizado, tanto por los planos, como por la presentación de los mismos es de violencia extrema, enfatizando el sufrimiento de la víctima, a la que vemos llevarse las manos a la cabeza mientras está ardiendo. “Si quisieran sugerir, habría mil maneras de enseñar lo mismo sin tanta crudeza, pero obviamente quieren hacerlo así”, explica Fuentes. Un método por el que el jordano no sólo se vio obligado a interpretar su propio vídeo una y otra vez vivo, sino que también fue mostrado cuando sólo era ceniza, “con un plano detalle de sus dedos carbonizados entre los escombros”.
Un estadounidense, al frente de la productora

Detrás de todo este montaje Fuentes deduce que puede haber como mínimo “un equipo de 10 o 15 personas, pero gente profesional, gente que sabe grabar, producir…además de muchos extras”, conformados por el ejército del EI, prestando gran atención a las armas y retratándoles como seres superiores: “Les muestran con los zapatos limpios, utilizan paneos para ensalzarlos, para que parezcan más grandes y más importantes”, explica el profesor. Al frente de este trabajo milimetrado de la productora Al Yatah está el estadounidense Ahmad Abusamra, un yihadista que se crió en Boston, se graduó en Ingeniería Informática y llegó a trabajar en una empresa privada de telecomunicaciones. Su vida en suelo norteamericano no impidió que se radicalizase y acabase mudándose a Siria, donde dirige la propaganda del Estado Islámico: decide los mensajes, cuándo van a hacerse públicos y las redes por las que van a difundirse.
Al Hayat distribuye sus contenidos en inglés, alemán y francés y, después de que Twitter bloquease sus cuentas, continúan distribuyendo sus contenidos colgándolos en servicios de almacenamiento como Archive.org y justepaste.it. Entre los últimos difundidos ha aparecido el vídeo “La alegría de los musulmanes mientras arde el piloto jordano”, que fue filmado en Raqqa, capital yihadista del norte de Siria. El vídeo fue grabado en una plaza pública donde se instalaron grandes pantallas para mostrar la ejecución del piloto, que fue recibida entre múltiples muestras de alegría entre los yihadistas y gritos de “Alá es grande”.
El realizador de los vídeos es portugués

Pero todavía hay más incursiones occidentales en las filas audiovisuales de estos terroristas, como el portugués Nero Saravia, líder de un colecitvo yihadista procedente de las antiguas colonias africanas en Portugal. Saraiva se ha convertido en un experto en realizadicioens videográficas, que está convirtiendo los desnudos vídeos iniciales en estas proyecciones tan elaboradas. Una tesis que confirma que los ciudadanos europeos y norteamericanos también ocupan puestos clave entre las filas yihadistas.
Pero la llamativa forma de plasmar estos vídeos generan una duda en ciertos sectores: tal vez el exceso de producción reste potencia al mensaje, aunque sea absolutamente real y horrible. “Estamos tan acostumbrados a la violencia en películas y series que, personalmente, este tratamiento resta un poco de credibilidad a las anteriores imágenes, que personalmente me parecen más impactantes. De esta manera está tan bien hecho que parece falso, parece una película, un tráiler, una propaganda tan bien hecha que no sé si produce el efecto contrario o no”.No obstante, detrás de los impactantes vídeos cabe hacerse una última pregunta: ¿consiguen su objetivo? Entre las filas yihadistas, es evidente: lo celebran, lo aplauden y cada difusión de una ejecución logra añadir nuevos adeptos a su causa. Entre los occidentales causa horror, reacciones bélicas por parte de Jordania y varios debates: ¿difundirlos responde solo al deber de informar, o les hace publicidad gratuita? Sea cual sea la respuesta, y el modus operandi, los yihadistas están consiguiendo su objetivo.

Fuente: La Gaceta, España.

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