Los tres sabemos y el Frente Amplio…

Fuente: El País CR
Fuente: El País CR

Por Jacobo Schifter Sikora.

Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa norteamericano, antes de la invasión a Iraq nos habló de los tres “sabemos” de la política.

  1. Cosas que sabemos que sabemos. Esto es lo que oficialmente conocemos de una situación. En el caso de Iraq, por ejemplo, Estados Unidos sabía que Sadam Hussein estaba medio loco. En nuestro caso, sabemos que tenemos fundamentalistas de ambos bandos.
  2. Cosas que sabemos que no sabemos. Esto es lo que desconocemos y que estamos conscientes que no lo sabemos. En el caso de Iraq, Rumsfeld estaba consciente que no sabía en dónde estaban las supuestas armas químicas (las que en realidad nunca estuvieron). En nuestro caso, sabemos que no sabemos en dónde está parado nuestro presidente y que cada día nos tiene nueva sorpresas. Un día pone la bandera gay y el otro, negocia con los evangélicos la ley de convivencia y traiciona así a los cientos de miles de gays que votaron por él.
  3. Cosas que no sabemos que no sabemos. Esto son los imprevistos. Saddam Hussein podía haber tenido bombas nuevas y desconocidas. Luis Guillermo puede tener asesores que hacen cosas que no nos imaginamos y por las que valió la pena pagarles 100 millones de colones (como decíamos hace años: ¡Chingo de frugalidad!) No obstante su buen análisis de los riesgos en la guerra y en la política, Rumsfeld se olvida del cuarto “sabemos”.
  4. Cosas que no sabemos que sabemos. Esto es el conocimiento que tenemos en el inconsciente sin conocimiento de su existencia. O sea, podemos creer que actuamos de una manera pero estamos respondiendo a conocimientos inconscientes. Los izquierdistas que salen a la calle a vociferar contra Israel, no saben cuánto de lo que hacen es por los mensajes subliminales antisemitas que aprendieron en sus clases de religión. Aunque la izquierda ilusa no lo crea, cuando sale a protestar contra Israel, no lo hace por ideas socialistas (es más no hay más reaccionarios y contrarrevolucionarios que los fundamentalistas) sino por su religiosidad reprimida.

En otras palabras, el Frente Amplio al poner la banderita palestina en la Asamblea, está actuando como curas de clóset. En realidad, podemos perfectamente verlos a todos con sotana y no nos extrañaría. Para los que somos de izquierda sin caer en su payasada antiimperialista al estilo Venezuela, ni en la propaganda mentirosa de los petrodólares, el FA es la nueva Falange Americana.
En el caso de los Estados Unidos, las cosas que no sabían que sabían eran sus ideas del sueño norteamericano. Los estadounidenses fueron a la guerra con la idea inconsciente de que los iraquíes, finalmente, querían lo mismo que ellos: la buena vida, tecnología, agua potable, electricidad y democracia. Si los americanos hacían esto posible, pensaron ellos, la guerra sería un éxito: Iraq se convertiría en una democracia occidental. Esto no sucedió así y ahora tienen que bombardearlo con el fin de evitar un genocidio contra los cristianos. (Por cierto, ¿por qué los supuestos defensores de los derechos humanos no están en la calle protestando por el genocidio cristiano en Iraq? ¿Es que vale protestar solo contra los judíos pero no cuando los musulmanes matan a más palestinos?)
Hoy día, Estados Unidos está mirando cómo su intervención fue un fracaso. Los fundamentalistas están a punto de tomar Bagdad y el inconsciente sueño norteamericano terminó en un gran fracaso. Los mató lo que no sabían que sabían.

Los fundamentalistas no piensan de la misma manera que el resto de nosotros. Ellos no son tan ilusos como parecen.

Los suicidas islámicos saben muy bien que nadie, en el más allá, les va a dar 72 vírgenes. Ni tampoco que van a gozar un manjar eterno de música, mujeres y placeres. Esto será lo que dicen de la boca para afuera, pero siéntate un rato con un suicida fundamentalista (eso sí, asegúrate que el botón de los explosivos esté apagado) y averiguarás que ellos mismos no se lo creen.

El problema del fundamentalista no es que cree ciegamente sino que no soporta la culpa de no hacerlo. Entonces, para terminar con su sufrimiento, se amarra explosivos y se hace pedazos. ¡Pum! ¡Fin de la duda!

Y la verdad es distinta para los fundamentalistas. Una cosa no es cierta porque exista evidencia de que lo es. Para ellos, lo verdadero no es lo que sea cierto.

O sea, pueden aducir que Israel es el enemigo y el agresor cuando toda la evidencia apunta que es Hamás el que inició la guerra, la continúa y el que lanza cohetes para matar la mayor cantidad de judíos. Lo mismo hace el Frente Amplio en Costa Rica. Sale a la calle a acusar a la víctima y trata de convencernos a todos que miremos el mundo al revés.

Lo verdadero se determina, no porque sea cierto, sino por los extremos que una idea lo lleve a uno. O sea, la verdad para el fundamentalismo, ya sea de derecha o de izquierda, es aquella por lo que uno esté dispuesto a matar.

Existen para ellos grados de verdades. Unas se determinan si la gente se lanza a la calle (en la última demostración pro palestina fueron cuatro gatos por lo que debe ser una verdad a medias), otras por si uno agrede a los enemigos, ya sean judíos, homosexuales, negros o cualquier otro y, finalmente, están las verdades absolutas: estas son por las que uno está dispuesto a matarse.
De ahí que estamos rodeados de fundamentalistas, ya sea de izquierda como el Frente Amplio o de derecha como los evangélicos. Y si aceptamos su forma de pensar, nos llevarán al desastre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s