La ”Obediencia Debida” sigue entre nosotros

fascismo

Por Miguel Steuermann*.

Sí, el enano fascista sigue entre nosotros. Nunca entendí porque le dicen enano cuando en realidad es un gigante. Una sociedad no cambia por su ropaje externo. No se trata de cambiar un traje de fajina por uno de alta costura francesa.

De uno lleno de medallas de condecoración militar por otro de pins partidarios o empresarios. Si no cambia el chip cultural será solo un cambio cosmético y estético, pero las estructuras mentales seguirán siendo las mismas, incluso con el agravante de hacernos creer que somos diferentes.

Las peores atrocidades de la historia intentaron ser justificadas por sus perpretadores como un acto de “obediencia debida” a una superioridad jerárquica. Desde Eichmann, Priebke, el Tigre Acosta, el general Contreras o un simple soldado raso de cualquier lugar y de todas las épocas y tiempos, siempre buscaron excusar sus actos inhumanos evadiendo su responsabilidad individual y depositando la misma en un otro.

Resuena con contundencia el texto bíblico y sus enseñanzas sobre el hombre y su permanente búsqueda de evadir su responsabilidad individual. “De hacerse cargo”. El relato de Adán, Eva y la Serpiente y la consiguiente perdida del Paraíso, la pregunta de D.s a Abel por su hermano Caín y la inmoral respuesta luego de haberlo asesinado “acaso soy yo el guardián de mi hermano?

Como tantas veces he planteado en columnas anteriores mis dudas sobre la evolución del hombre, su toma de conciencia y la modificación de sus características básicas. Sigo sin conformarme!!

En los últimos días aquí como en tantos lugares del mundo se presentan hechos lamentables e impresentables que pretenden ser justificados por muchos con una inconsciente o aun peor conciente e interesada obediencia debida. Ahora la llaman “obediencia partidaria”.

Hace unos meses éramos testigos como de manera express un gobierno impulsaba una aprobación contra viento y marea de un memorándum horrendo y convocaba a sus acólitos a cerrar filas sin ninguna fisura. Muy obedientes todos, trabajaron, pelearon, bastardearon y algunos seguramente profanaron sus propias convicciones y valores éticos individuales, en pos del “objetivo de guerra”. Los aplausos no se hicieron esperar una vez lograda la victoria en el campo de batalla.

En las últimas horas somos testigos de como un estúpido “experto en imagen y comunicación” exalta a los peores genocidas diciendo que se trataba de “tipos espectaculares y de gran sensibilidad poética”. Vuelve a funcionar la obediencia debida a la respuesta de compromiso ligth del jefe supremo del partido. Los aplaudidores, actores de reparto o simplemente títeres justifican lo injustificable y cumplan fielmente con el “chupaculismo partidario”, no vaya a ser que se enoje el gran jefe y los deje sin su pequeño laburito, negocito y espacio de supuesto poder. Si fueran fieles a “su Jefe” dirían cosas distintas y que le permitan al Jefe ver otras lecturas que la egocéntrica o las dictadas por un “experto en imagen y comunicación”.

Los judíos, permanentes rebeldes de la historia de la humanidad y que hemos sufrido como pocos las consecuencias de regímenes totalitarios que han endiosado a caudillismos y pensamientos únicos, deberíamos desde nuestras enseñanzas y experiencias mostrar que “no hay obediencia debida”, sino que la única “obediencia de vida” es para con la verdad, la libertad y responsabilidad de conciencia individual. No podemos vendernos jamás por un plato de lentejas. Se llame Timerman. Rojzkes de Alperovich, Filmus, Bergman, Avruj, Altamira o como se llame en cualquier lugar o latitud.

El punto final a la obediencia debida, es tener el coraje republicano de ser uno mismo y responder con conciencia ética al desafío del momento sabiendo que muchas veces ser genuino y honesto es ir contra la corriente y estar dispuesto a pagar los costos que sean necesarios.

Los grandes hombres, aquellos que marcaron para bien la historia de la humanidad, siempre fueron hombres que supieron nadar contra la corriente. Los otros, los intrascendentes, los que rápidamente serán olvidados solo han sido funcionales y pequeños servidores del enano caudillo fascista individual o colectivo de su tiempo.

No basta con vestirse con los mejores trajes franceses para ser un demócrata.

mickey steuerman

*Miguel Steuermann es Director de Radio Jai en la República Argentina.

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